04 junio 2005

No pierdas la cabeza

ani-¿Qué rayos significa esto? –bramé. Un viaje en la montaña rusa es suficientemente terrible de por sí como para que además tu vagón se separe del resto, se introduzca por una trampilla secreta y te encuentres cara a cara con Trillo y Zaplana.
-¡Sabemos que tenéis el brazo de Santa Teresa! –dijo Trillo, a la vez que mostraba una ametralladora AK-47 con la que nos apuntaba.
-Federico, que no es un brazo, que es una cabeza. Y además es del doctor Jiménez del Oso –le corrigió Zaplana.
-Manda huevos –se oyó por lo bajini.
-Dejad que os lo explique –prosiguió Zaplana -. Como ya debéis saber, las cosas no nos van últimamente todo lo bien que desearíamos. Para remediar esta situación diseñamos un ambicioso plan secreto, consistente nada más y nada menos que en resucitar a un gran hombre, un líder nato, una mente preclara que nos ayudará a alcanzar las más altas metas. Llevamos años de investigaciones secretas en el campo de la ciencia criogénica. Sin embargo no conseguimos descubrir el proceso para devolver a la vida una mente congelada. El desaliento empezaba a apropiarse de nosotros, cuando en el centro criogénico donde realizamos los experimentos sucedió algo que nos llamó poderosamente la atención. Al poco tiempo de que trajeran la cabeza del difunto doctor Jiménez del Oso, su ayudante se personó en el laboratorio con una autorización para llevarse la cabeza. Y sólo podía haber una razón para sacarla del centro, ¡sabía como devolver a la vida al doctor! Nuestros servicios de inteligencia pronto descubrieron que la ayudante de Jiménez del Oso se puso en contacto con vosotros dos, por lo que no ha sido una sorpresa encontraros husmeando por aquí. Así que ahora vais a decirnos donde está el doctor, él nos explicará como realizar el proceso y ¡podremos revivir a nuestro líder espiritual! –y diciendo esto alzó su mano derecha, que sostenía una especie de tartera hipertecnológica, llena de lucecitas parpadeantes y misteriosos indicadores.

Comprendí que era inútil negarse a darles la información, sin duda no vacilarían en emplear cualquier método para obtener tan preciada información. Sólo había una posibilidad: darles una pista falsa, igual que se le lanza un hueso a un perro para que no te roa los tobillos.
-¡Ni hablar! ¡Nunca os daré el trozo de pergamino que contiene la clave para llegar a del Oso! ¡Nunca! –proferí a gritos.
-Muy bien, con que esas tenemos, ¿eh? –dijo Zaplana con una sonrisa enigmática –Federico, que los monten en el Centrifugator 2000 y lo pongan a máxima potencia hasta que nos lo entreguen o hasta que los ojos se les salgan de las órbitas.
-Mira por donde, a mí eso no me asusta –dijo James entre risitas mientras se recolocaba las gafas de invidente.
-Ah –añadió Zaplana -, y que pongan en el hilo musical Operación Triunfo a todo trapo.
-¡No, eso no! –supliqué llorando –Tomad, tomad el pergamino. Nos lo dio la chica y nos dijo que era la clave para llegar a del Oso. Es todo lo que sabemos –y diciendo esto me saqué del bolsillo el harapo que anteriormente había encontrado enganchado a la carrocería del Megane y se lo entregué.
-¿Qué coño es esto? –masculló Zaplana agarrando el andrajo con cara de asco –En fin, pondré a los chicos a investigar. Federico, deshazte de estos dos por el procedimiento habitual.
-¿Los meto en un petrolero y lo envío al fondo del mar?
-Tú lo has dicho –le contestó Zaplana con un guiño. Y, dejando la tartera con la cabeza de su líder en una repisa, salió con el harapo en las manos.
Federico Trillo nos apuntó con su ametralladora.

Este es el momento en que si esto fuera una teleserie vendría la publicidad. Pero en lugar del anuncio del bote de Colón, fue otro el contratiempo. De pronto se abrió una puerta y un hombre de uniforme asomó la cabeza.
-¡Señor Trillo, Señor Trillo! Que un tipo muy raro está montando un pollo en lo de las Meninas…
-Joder, ¿es que lo tengo que hacer todo yo? ¡Manda huevos! Un momento, que ahora voy.
El tipo de uniforme desasomó la cabeza y cerró la puerta. Trillo giró de nuevo la cabeza (y la metralleta) en nuestra dirección y ¡menuda sorpresa se llevo!
-¿Eh? ¿Dónde está el negro? –James se había escabullido aprovechando la intromisión del uniformado.
-¡Estoy aquí! –dijo James desde unos metros más allá –Y tengo la cabeza de vuestro líder. Si me disparas te lo cargas, fijo –en sus manos sostenía un objeto metálico cilíndrico.
-¿Pero que coño haces con el termo del café?
-¡Ah, puta ceguera! –se lamentó James.
-Yamaha, baby –dijo Trillo, citando mal a schuarceneguer y encañonando a Harduck con su arma.
Con un salto todo lo felino que mis michelines me permiten me lancé sobre Trillo, aprovechando que mientras departía con Hardluck no miraba hacía donde yo estaba. De un potente puñetazo lo dejé fuera de combate.
-Vamos, James –dije agarrando la tartera con la cabeza hibernada -. Salgamos por patas.
Salimos por la primera puerta que encontramos y a la carrera recorrimos un sinfín de pasillos y pasadizos hasta llegar a una puerta que daba al exterior. Cegados, yo momentáneamente por la luz del sol y Hardluck por su condición, nos detuvimos bruscamente.

LA-CU-CA-RA-CHA
¡La bocina del Megane! Con un brusco frenazo se detuvo frente a nosotros. Aquella puerta daba justamente al parking de Terra Mítica. Nos lanzamos al asiento trasero y el Megane salió disparado.

-¿Qué habéis averiguado? –preguntaron a la vez Marie Claire y del Oso
-¡Quieren resucitar a su líder! –dijo Hardluck.
-¡Y tenemos su cabeza! –añadí orgulloso blandiendo la tartera.
-¡Y café! –dijo Hardluck mostrando el termo, yo creo que estaba algo celoso porque mi trofeo era mejor que el suyo.
-¿A su líder? –preguntó Marie Claire con cara de desconcierto.
-Claro –dije yo-. ¡A Franco! Ya no gobiernan y quieren volver a hacerse con el poder. Es lo más lógico, ¿no?
-Veamos esa cabeza –dijo del Oso.
Abrí la tartera, el interior estaba completamente cubierto por una especie de neblina gélida que empezaba a rebosar de ella. Metí la mano. ¡Aquello estaba helado! Mi mano encontró una cabeza con más cuero cabelludo del que lucía franco en las monedas de un duro. Extrañado, agarré la cabeza por el pelo y la saqué.
-¿Ein? ¡Este no es Franco!
-¿Pero quien es este? ¿Errol Flynn?
-Caballeros –dijo del Oso -, déjenme presentarles a la cabeza congelada de Walt Disney.
-¡Que cabrones! ¡A estos se la suda gobernar! ¡Lo que quieren es que Walt Disney les asesore para que Terra Mítica deje de dar pérdidas y funcione como Disneylandia!

Devolvimos la cabeza a la tartera, y Marie Claire insistió en que lo dejáramos en el maletero, castigado por haber matado a la mamá de Bambi.

3 Comentarios:

Anonymous Aki_Corsa dijo...

Sacrilegio! Utilizar el nombre de Walt Disney en vano.... El cielo se desplome sobre tu cabeza! Arderas en el infierno, infieeeeeel! :-)

5/6/05 5:18 PM  
Blogger Jans dijo...

Jua Jua, con que al petrolero y al fondo del mar, eh? juas juas... y porque no al Yak-47 y mandarlos de viaje dando la vuelta al mundo

Salu2

5/6/05 9:06 PM  
Anonymous Anónimo dijo...

molt interesant ....

et vaig llegint ..jeje



el teu cosinet..... pitu

3/7/05 1:25 PM  

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